Actualizado: 05:22 - Viernes 10.09.2010
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KIRCHNER Y EL ELECTORADO PROGRESISTA NO PJ
Elecciones 2011: ¿40 a 30, o empate técnico más 20?
Por Torcuato Di Tella
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Como emerge de las páginas de esta revista, el Gobierno espera recuperar algo de la muy alta popularidad de Néstor Kirchner al finalizar su mandato. O del 45 por ciento de votos que obtuvo Cristina, en 2007. Además, supone, con bastante razón, que a la oposición le será muy difícil agruparse detrás de un candidato único y que, entonces, no llegaría al ballottage. Es por cierto posible, aunque difícil. Y, desde ya, para recuperar la diferencia de quince puntos entre su actual treinta por ciento de popularidad y el 45 por ciento de la presidencial de Cristina necesitará reconquistar al electorado progresista no PJ, o sea, a los transversales, con ése u otro nombre. Algo parecido deberá hacer en el Congreso, donde está comenzando a practicar ese difícil arte combinatorio, como ya se refleja en varias votaciones en las que grupos de la centroizquierda han apoyado al oficialismo, aunque no para cualquier cosa. Y eso, seguramente, ocurrirá cada vez con mayor frecuencia, sin amoscarse por el hecho de que, en lo inmediato, esos sectores de centroizquierda se expresen como opositores y críticos mordaces, buscando agrandar su caudal político. Pero, en última instancia, se verán impelidos, por el juego de las fuerzas en liza, a apoyar, por más críticamente que fuere, a quien resulte ser el candidato kirchnerista, trátese de Néstor, Cristina o cualquier otro. Y la “última instancia” son las elecciones de 2011, o varios meses antes, digamos hacia mediados de 2011. Pero habrá que hacer esfuerzos serios, y algún sacrificio, para conseguir esta convergencia.
Perón decía, antes de las elecciones de 1973, que él debía cruzar una zanja de tres metros y tenía un tablón de sólo dos metros y medio. Es decir, le era necesario buscar alianzas, ya no con furgones de cola, como más recientemente fueron los radicales K, que en el fondo no eran necesarios, aun cuando, por cierto, fueron útiles. Ahora hay que buscar aliados, por necesidad y no por afán de pulir la imagen. Y la necesidad tiene “cara de hereje”, o sea, tiene sus costos: hay que entregar parcelas de poder a los aliados, como en cualquier coalición en la gran cantidad de países que practican esa política (dicho sea de nuevo, por necesidad, no por preferencia), desde Chile a Uruguay, Brasil y a  casi todos los europeos. Y lo que está en el orden del día es el ofrecimiento de ministerios y el archivo de algunos proyectos propios. No digo que esto haya que hacerlo, sino que se hace en todos lados.
Jugarse al “cuarenta más diez” es peligroso, porque implica una incorporación, ya desde el vamos, del electorado transversal y del genuinamente indeciso. Cierto es que hay un año para hacerlo, pero igual puede ser una tarea de difícil realización. ¿Y qué pasa si se termina con 39 contra 31? De todos modos, habrá que cultivar aliados, tanto para incorporarlos al propio barco (“los cuarenta”) como para sumarlos luego si no se alcanzan esos guarismos.
Creo que hay que prepararse para otro panorama, que consiste en suponer que las elecciones de 2011 van a partir de una base parecida a la que se dio en las legislativas de 2009. En ellas hubo un empate técnico entre los candidatos oficialistas y la principal oposición, el Acuerdo Cívico y Social, que alcanzaron prácticamente treinta y tanto por ciento cada uno. Y ese Acuerdo está ya roto en varios pedazos, es casi imposible que vuelvan a unirse entre sí. Y los peronistas disidentes también están superdivididos. Esto le da gran ventaja al actual gobierno para operar, pero en el escenario que estamos considerando, de usar el 2009 como base, de todos modos lo obliga al ballottage. Y para eso deberá buscar, entre los quebrados fragmentos de lo que hoy se llama la oposición, alguno o algunos que sean más potables, ofreciendo hacerles caso en algunas de sus demandas y corrigiendo aspectos del propio curso que sean descartables. No de otra manera se hacen las coaliciones en el mundo conocido. Y no me digan que “la Argentina es distinta”, porque será cierto que es distinta, pero no está en Marte.
Sin embargo, ¿quién sería el dirigente opositor capaz de juntar en una primera vuelta treinta por ciento de votos o aunque sea, algo menos, pero que lo ponga claramente a la cabeza de ese sector de opinión? No lo sé, pero mi intuición sociológica me dice que se formará una coalición de centroderecha, con una pata neoperonista o conservadora popular (¿Carlos Reutemann, Felipe Solá, Eduardo Duhalde, Alberto Rodríguez Saá?) y otra liberal (¿Mauricio Macri, Ricardo López Murphy, Francisco de Narváez?).
No me baso en el conocimiento, que no tengo, de chismes sobre quién se vio con quién, o quién dijo qué cosa y cuándo, porque a las palabras se las lleva el viento. Hace tiempo que vengo argumentando que la ausencia de una fuerza de derecha en la Argentina es una peculiaridad nuestra, que no puede seguir por mucho tiempo.
Habrá, si esta hipótesis es cierta, una presión social muy grande para la cristalización de una convergencia de ese tipo, con cualquiera de los antes mencionados como cabeza, y un gran arraigo tanto en el campo como entre el empresariado, los grandes medios y la mayoría de la clase media acomodada. Como se ve, no incluyo en esa fuerza de derecha a Julio Cobos ni a Elisa Carrió, ni a otros radicales. Ellos están más realmente en el centro (aparte de que puedan a menudo jugar objetivamente, sin proponérselo, para la derecha), y como tales tendrían gran dificultad en gobernar, como le ocurrió a la Alianza. Y ahora, además, difícilmente cuajen como verdaderos jugadores de primera división.
Si ese panorama se da, con un empate técnico, digamos un tercio contra un tercio, entre el kirchnerismo y la derecha liberal-conservadora-popular, ¿qué harán los demás? Lo que queda es otro tercio, dividido entre un centrismo filo o ex radical con el veinte por ciento, y el progresismo no peronista, con un diez por ciento algo más. Apuesto cualquier cosa que, ante esa alternativa, el progresismo (en buena medida actual o ex transversal) prefiere al candidato kirchnerista, cualquiera que éste fuere, mientras que los votantes filo o ex radicales van a ir la mitad para un lado y la mitad para el otro. Hagan las sumas y ahí tienen la solución del problema.
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Comentarios (8)
JA JA JA Qué pajero el escriba! Lo lamentable es que lo estoy pagando con mis impuestos!!!.
Porqué no se dedican a ordenar la retirada!!!!
02/08 05:16
 
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Raùl Viendo el anàlisis la verdad me quedo màs tranquilo.
Por supuesto lo comparto.
Màs, teniendo en cuenta que a medida que pasa el tiempo, el gobierno suma y suma, y la oposiciòn, por llamarla de alguna manera, se autoinmola cada dìa que pasa. Cada vez màs lejos del ciudadano comùn y màs cerca de los medios monopòlicos y de los sobervios patrones.
31/07 21:21
 
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vinicius93 Muchos lesgisladores K votarán en contra de equiparar los derechos del matrimonio para todos los ciudadanos. digamos ¿no son muy progresista que digamos no? Creo que la tendencia de las encuestas no estárán dando resultados muy confiables ya que falta demasiado tiempo para las elecciones.
13/07 20:31
 
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Greta La verdad? Esto de los cálculos electorales, como los que aparecen en esta nota, me recuerdan los cálculos que hacen algunos periodistas deportivos con relación a los equipos de fútbol en un campeonato: sólo sirven para entretener a algunos, marear a otros y aburrir a muchos.
Lo siento, pero me parecen más importantes los análisis de una gestión que cuánto miden los candidatos. Mediciones que a la hora de los bifes, se muestran banales y desacertadas.
12/07 20:10
 
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roberto la gestion del gobierno se ve minuto a minuto, pocas veces se ha visto un presidente con tanta capacidad de construir agenda, dejanedo a la oposicion al desnudo tal cual es, un rejuntado negativista sin propuesta alguna y siempre a la cola del gobierno, si la runfla de opositores piensa sacar algunos votos por lo menos para la gilada podrian de cuando en vez dejar caer alguna idea., y dejar de ser simples vocenos de los medios, que los medios por ellos mismos son la oposicion ¿ o son lo mismo?
11/07 09:48
 
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José Porque tanta ansiedad del gobierno por el 2011? porqué no se dedican a gobernar, en vez de: descalificar a los adversarios, tratar de engañar al pueblo con baratijas, aumentar en forma VERGONZOSA los actos de corrupción de funcionarios de alto rango, como el caso JAIME, pelear con el periodismo. Porque no los oigo quejarse del periodismo lamesuelas y extra oficialista que analizan como traicion al gobierno hasta cuando algún hincha cuestiona a Heinze o a Maradona
14/06 23:54
 
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Sergio A. En esa cuenta deberìas agregar que existe un relato mediatico de los sucesos que no existe en casi ningun paìs(con larga trayectoria democratica)y que continuamente està atacando por todos lados al gobierno.Y existe una franja de clase medìa que lee un diario o escucha una radio y piensa que allì dicen la verdad.
21/04 02:03
 
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Osky Porqué tanta ansiedad del periodismo por el 2011. Dejemos esa desesperación a Lilita, y el resto de la caterva opositora. En un año y medio se puede cambiar el mundo y la mejor manera de afirmar la continuidad de los Kirchner es haciendo obra."Obras son amores"
18/04 23:03
 
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