Actualizado: 16:00 - Sábado 04.02.2012
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Desembarco porteño
Por Néstor Leone La llegada de Martín Sabbatella a la Ciudad de Buenos Aires genera alianzas, conjeturas y expectativas
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Hizo pie en la ciudad-vidriera del país y movió el tablero. Un acto en el emblemático Colegio Nacional de Buenos Aires, la voluntad expresa de convertirse en referencia del espacio progresista porteño y su decisión de aglutinar a las fuerzas dispersas del arco opositor al macrismo sirvieron de punto de partida. Los análisis políticos más variopintos que lo pusieron como eventual candidato a jefe de Gobierno vinieron casi como una consecuencia inevitable, tanto como las especulaciones de diversa índole. Con una larga experiencia de gestión exitosa y un perfil acorde -en los papeles, por lo menos- a las pretensiones del electorado porteño, Martín Sabbatella convirtió el desembarco de su espacio en la Ciudad en un hecho político que trascendió su formulación explícita y que lo coloca en un lugar expectante de cara a 2011. 
Las aclaraciones no tardaron en llegar. Cada uno de los dirigentes cercanos al líder de Encuentro por la Democracia y la Equidad consultados hasta aquí negó que Sabbatella estuviera pensando en cambiar de distrito para postularse. Y lo hicieron con énfasis. “No estamos pensando en candidaturas de ningún tipo. Martín, indiscutiblemente, es una presencia que expresa el espíritu del espacio, pero no para ser candidato”, le aseguró a Debate José Campagnoli, presidente del partido en la Ciudad. “Hay algunos que quieren poner en agenda la discusión. Martín no quiere de ningún modo. Sería poner el carro delante del caballo”,  señaló otro dirigente, quien reconoce que las interpretaciones de estas movidas generaron ruido en el partido, sobre todo, en el interior bonaerense. “Como la tarea de Martín hoy, como principal referencia pública del espacio, es colaborar con el armado a nivel nacional, circunscribirlo a alguna función concreta limitaría mucho ese objetivo”, argumentó un tercer dirigente consultado. E intentó desairar: “En Santa Rosa o en Paraná juntó a la misma cantidad de personas que en el Buenos Aires, y no por eso va a ser candidato en La Pampa o en Entre Ríos”.
Lo cierto es que la candidatura de Sabbatella es una posibilidad. Y esto, más allá de la existencia de decisiones tomadas al respecto. En buena medida, surge de la lectura política del escenario porteño y, como se dijo, de su perfil político. El deterioro creciente de la gestión de Mauricio Macri, con denuncias y cuestionamientos por doquier, es un elemento no menor que anima a aquéllos que, desde el progresismo, ven la posibilidad de recuperar el poder, pero que no tienen candidatos con capacidad de interpelar con éxito al ciudadano porteño. La fragmentación ya patológica de la oferta de la centroizquierda, a la que Sabbatella, con su ascendencia y buena imagen, podría poner coto, es otro argumento que tiene su peso.
Por lo pronto, en el arco de aliados actuales y potenciales, la posibilidad de que Sabbatella sea candidato entusiasma a más de uno. Son los que recuerdan que el ex intendente de Morón, en realidad, nació en Flores y vivió en ese barrio hasta los ocho años, cuando su familia se mudó a Castelar. Y son los que consideran que “Martín puede proyectarse y puede permitir que otros se proyecten en otros distritos”, como reconoció un dirigente ante la consulta de Debate. Emilio García Méndez, presidente de Solidaridad e Igualdad lo dice de manera abierta: “Sería muy importante que se concretara la candidatura de Martín en la Ciudad. Creo que le sobra competencia técnica, experiencia y compromiso político”, señala, contundente. Y agrega que, “después de haber hecho lo que hizo y en dónde lo hizo, me parece que es muy difícil encontrar en el espectro de la centroizquierda un candidato más preparado que él”.
Desde el sabbatellismo afirman una y otra vez que la idea es armar el partido a nivel nacional, convocar a la militancia dispersa, aglutinar al campo progresista en la Ciudad a través de Encuentro Porteño y contribuir a superar varias de las taras históricas del sector. Con ese fin ya sumó a varias figuras importantes. En las últimas horas se integraron al partido Marcelo Saín, recién renunciado como interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Vilma Ibarra y Gabriela Cerruti, mientras que logró revalidar los apoyos de Libres del Sur y ganar los guiños de los socialistas K, sectores provenientes del ibarrismo y legisladores oficialistas como Juan Cabandié. En tanto, las conversaciones con Carlos Heller y Daniel Filmus están a la orden del día. Está claro, el límite es el PJ capitalino, al que le endilgan los mismos vicios e impotencias que su versión nacional.

KIRCHNERISMO Y PINO
La relación con el gobierno nacional es materia de discusión constante dentro del espacio. El kirchnerismo divide aguas en el progresismo y las apreciaciones están lejos de ser uniformes. En el armado bonaerense, el espacio logró conjurar las diferencias y puso bajo un mismo paraguas a críticos duros del Gobierno, como Víctor de Gennaro, con dirigentes con miradas más cercanas, como la de Hugo Yasky. Ambos, integrantes de la CTA, hace rato parecen disputar espacios de poder, con distancia creciente. Sin embargo, priorizaron las coincidencias, bajo el influjo del líder de Morón. En la Ciudad, el intento va en el mismo sentido. De hecho, en el encuentro en el Colegio Nacional de Buenos Aires, del sábado 7, participaron funcionarios como María José Lubertino, kirchneristas críticos como Eduardo Jozami, ex aliados como Victoria Donda o Humberto Tumini, o dirigentes opositores como Emilio García Méndez.
Las posturas de Sabbatella, al respecto, son conocidas. En estos años ha sabido diferenciar lo central de lo accesorio y elaboró un discurso infrecuente de racionalidad y crítica constructiva, con posiciones en apariencia desaconsejables entre tanta crispación. Sus miradas sobre los acontecimientos políticos más importantes de los últimos meses sirven de muestra. Por ejemplo, fue un promotor valioso y consecuente de la nueva ley de medios. Respecto de la asignación por hijo, lo consideró un “acto de justicia”, aunque también marcó sus diferencias sobre la forma en que se obtenían los recursos, con propuesta incluida: gravar las rentas extraordinarias. En cambio, frente a la reforma política no deja de señalar sus duras críticas, sobre todo, ante la posibilidad de que el proyecto oficial consolide el viejo bipartidismo, contra el cual Sabbatella y los suyos hacen eje.
El hombre de Morón, nacido en Flores, ha utilizado la metáfora del piso alto y el techo bajo para caracterizar los cambios en sentido progresista llevados a cabo por el kirchnerismo y sus déficits. Entre éstos, claro, la incapacidad para construir poder por fuera de los límites del PJ. “Lo mejor de este proceso histórico nacional corre el riesgo de esfumarse sin dejar una herencia política clara y con el riesgo cierto de que se perfore el piso logrado”, define uno de sus hombres de confianza. “Por sus propias contradicciones o por no haber convocado a un relato épico sostenido en torno a organizaciones políticas y sociales por fuera del bipartidismo, las limitantes quedan más claras”, ensaya Campagnoli.
Respecto de esto, el sociólogo Ricardo Rouvier pone sus dudas. Como ya se dijo, considera que el perfil de Sabbatella se corresponde bastante con las exigencias del votante porteño. Pero considera, también, que esa relación constructiva puede llegar a perjudicarlo. Por lo pronto, es uno de los factores problemáticos que advierte. “Ese apoyo crítico puede resultarle adverso frente a la hegemonía cultural de la clase media porteña, que es antiperonista y opositora”, sostiene el analista. Y reafirma: “Hoy, el ciudadano está a favor o en contra, no hay término medio. Es muy difícil traducir eso para que la gente pueda ver los matices”.
El tema Pino Solanas es otro capítulo aparte en la discusión. Con muy buena imagen en el electorado porteño y un sorprendente segundo lugar en los comicios de junio, Solanas pretende asumir el liderazgo del espacio sin otros referentes que le hagan sombra o competencia. En la entrevista que concedió a Debate (ver aparte) fue contundente en ese sentido, tanto como en las elucubraciones acerca de los motivos por los cuales Sabbatella cruzaba la General Paz. En Encuentro Porteño dejan abierta la puerta. “La confluencia con Pino no la vemos fácil, la vemos necesaria. Y, como es necesaria, hay que hacer todos los esfuerzos posibles”, señala un dirigente cercano a Sabbatella, quien admitió contactos con legisladores de Proyecto Sur para avanzar en un temario común. Se sabe, el análisis sobre el actual proceso político es la mayor diferencia con el cineasta. “Coincidimos con Pino en la necesidad de construir por fuera del dispositivo oficial. Nos diferencia la caracterización sobre el presente. Pero no son diferencias sustanciales como para no imaginarnos dentro de un mismo espacio”, señala Campagnoli. Aunque no lo digan, los referentes de Encuentro saben que Solanas hará especial hincapié en  convertir la actitud constructiva de Sabbatella con los Kirchner en obsecuencia, por más que el ex intendente de Morón no resigne capacidad crítica cuando lo crea conveniente o mantenga sin resquicio su histórica autonomía. Instalar esos matices será el arduo trabajo del Encuentro; desdibujarlos, la tarea de los solanistas. Claro, siempre que no se llegue a un acuerdo. Potenciales aliados en común, como Solidaridad e Igualdad animan esa posibilidad, con Solanas como presidenciable y Sabbatella en la Ciudad.
Lo cierto es que el desembarco de Sabbatella y los suyos ya se produjo. Con la convicción de que su espacio puede ganarle a Macri y la decisión de construir una fuerza con vocación de poder que pueda saldar la deuda histórica que tiene el espacio con la Ciudad. Por ahora, mucho se dice sobre posibles candidaturas, pero nada se confirma ni se desecha. El perfil del líder de Encuentro envalentona a más de uno. La incertidumbre política, a dos años de las elecciones, abre un cono de espera. Y, claro, de expectativas.

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Comentarios (5)
Enzo Sabbatella 2011 es lo mejor que nos podria pasar. Y que Pino se ponga las pilas y deje de hacer la contra al pedo y no termine siendo un Zamora mas.
19/11 18:57
 
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jonacito la inteligencia y capacidad en la gestion no se compra ,sino que se construye dia a dia ,macri es un producto descartable ,ya no tiene utilidad ,esta desgastado y se volvio obsoleto,sabatella puede ser lo nuevo y eficaz en la capital.
18/11 15:25
 
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Osky Quedan dos años todavía con perspectivas importantes. Al gobierno hay que fortalecerlo en las custiones que hacen a las necesidades del pueblo , entendiendo como tal la clase trabajadora. De allí para arriba van donde se dirije el "viento político".-
16/11 14:09
 
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Osky Estos son los espacios. Este es el camino.Absolutamente no hay otro.
Y lo otro sería más de lo mismo dando continuidad a lo que nos frustró.
Ojalá los referentes progresistas engan como premisa la humildad y se unan en torno a un objetivo común.
16/11 14:06
 
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Diario 2011 Me identifico bastante con la visión ideológica y con lo que propone Sabbatella.

PD . VISITEN DIARIO 2011 : http://diario2011.blogspot.com
14/11 01:20
 
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