Actualizado: 16:44 - Sábado 04.02.2012
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Más allá de Berlusconi:
preguntas a la oposición italiana
Por Geoff Andrews Los medios europeos ponen la lupa sobre los partidos opositores y su falta de efectividad a la hora de enfrentar al primer ministro
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Las críticas que durante tanto tiempo se centraron en el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, están comenzando a desplazarse hacia la oposición política que lo enfrenta. En mayo-junio de 2009, dos publicaciones -La Repubblica, en Italia, y Open Democracy en Inglaterra-, reaccionaron ante los últimos escándalos en los que estuvo involucrado Berlusconi planteándole algunas preguntas. Los artículos “Le dieci domande mai poste al Cavaliere” (“Las diez preguntas que nunca se le hicieron al Cavaliere”,  del 14 de mayo de 2009), y “Silvio Berlusconi: ten more questions” (“Silvio Berlusconi: diez preguntas más”, del 1° de junio de 2009), le pedían al primer ministro que diera cuenta -entre otras cosas- de su conducta pública a propósito de sus relaciones con jovencitas, sus conflictos de intereses por su condición simultánea de propietario de medios de comunicación y dirigente político, la elección de vedettes como candidatas de su partido en las elecciones europeas y sus ataques al poder judicial y al presidente de su país.
Estas iniciativas periodísticas dieron lugar a una formidable respuesta y a un amplio debate, tanto en Italia como en Inglaterra, así como también denuncias e, incluso, amenazas de acciones legales por parte de Berlusconi. Pero ocho meses después, il Cavalieri ha vuelto a demostrar que es un gran sobreviviente. Ninguno de los varios escándalos, ni la ácida cobertura mediática extranjera, ni el fallo de la Corte Suprema de Justicia italiana que, en octubre de 2009, declaró inconstitucional la ley que le garantizaba a Berlusconi la inmunidad mientras estuviera desempeñando su cargo, ni la agresión que sufrió en un acto de campaña en Milán a manos de un desequilibrado mental dañaron seriamente su imagen pública. Según algunas encuestas recientes, su coalición de gobierno aventaja a la oposición, que en los últimos meses se ha esforzado por mejorar su imagen, por 16 puntos. Dadas las circunstancias, resulta un contrasentido hablar de una crisis en el gobierno y parecería más bien que es el momento de poner bajo la lupa a la oposición.
Durante cierto tiempo, los editores de los medios de todo el mundo les han estado preguntando a sus corresponsales en Roma “¿cómo hace Berlusconi para salirse con la suya?” Fuera cual fuese la respuesta (y pueden ser muchas), a esa pregunta habría que agregarle otra: ¿por qué la oposición italiana no puede organizarse para presentar batalla? Pero para responderla será necesario que los observadores independientes y no partidarios vayan más allá de algunas de las imágenes más superficiales de Italia que ofrecen los medios extranjeros y se pongan a tono con las complejidades del mundo político que la oposición quiere gobernar.
Ése fue el propósito que animó el encuentro que se llevó a cabo en la ciudad de Birmingham, Inglaterra, el 12 de febrero último, organizado por el departamento de política y estudios internacionales de la Open University, Open Democracy y la usina de ideas italiana Vision. En este encuentro -titulado “Más allá de Berlusconi: las perspectivas para Italia”-, la oposición italiana se convirtió, por primera vez, en tema de análisis excluyente en Inglaterra entre periodistas, académicos y dirigentes políticos.
El seminario se dividió en dos partes. El primer panel -integrado por Bill Emmott (ex editor de The Economist), Daniele Albertazzi (profesor adjunto de Medios Europeos en la Universidad de Birmingham), Paola Subacchi (directora de investigaciones de Chatham House), Francesco Grillo (director de Vision), y James Newell (profesor de política en la Universidad de Salford)- dejó de lado el actual culebrón italiano para concentrarse en un análisis exhaustivo de las perspectivas de reforma de la recalentada economía y el desgastado sistema de gobierno italiano.
Francesco Grillo sostuvo que la salida de Berlusconi, independientemente de cómo ocurriera, equivaldría a un terremoto en la vida política italiana; pero, como el primer ministro italiano es la amalgama que mantiene unida a la actual estructura política, el fin de su gobierno generaría una crisis no sólo para su administración sino también para la oposición que encarna el Partido Democrático. Paola Subacchi, por su parte, expuso cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de otras fuentes que demuestran que la economía italiana se encuentra sumida en una depresión de larga duración relacionada con la incapacidad del país para desarrollar una sociedad abierta y meritocrática.
Bill Emmott, que fue quien supervisó la memorable cobertura que publicó The Economist antes de las elecciones de 2001 con la consigna “Inadecuado para conducir a Italia”, subrayó que los rasgos políticos corporativistas y antiliberales de Berlusconi lo convierten en un obstáculo para la reforma a largo plazo que Italia necesita. Pero la responsabilidad por la falta de una reforma está también arraigada en la clase política en su conjunto, algo que se encuentra bien ejemplificado en el rol permanente que juega el dirigente de la centroizquierda Massimo D’Alema en la saga berlusconiana. James Newell y Daniele Albertazzi se refirieron a ciertos detalles del contexto político más amplio que permite comprender la popularidad de Berlusconi, tales como la influencia de sus intereses en el mundo de la televisión y su capacidad para presentarse como una alternativa a los intereses particulares de los políticos profesionales de la centroizquierda (casi como si él fuera un “extraño” en relación con el sistema), y que ellos consideran factores clave de la cuestión. Además, Albertazzi mencionó algunas de las conclusiones de su esclarecedora investigación acerca de las perspectivas de los militantes de la federalista Liga Norte en sus respectivos baluartes.
El segundo panel del seminario se concentró principalmente en la oposición. Los disertantes -entre ellos Andrea Biondini (líder de los cien afiliados del Partido Demócrata en el Reino Unido), Charlotte Ross (de la Universidad de Birmingham) y Francesca Marretta (de Liberazione)- se refirieron al espectro de perspectivas de la vieja política y de los nuevos grupos de la sociedad civil. Estas intervenciones fueron un saludable recordatorio de que la idea de la oposición incluye no sólo movimientos sociales e iniciativas políticas sino también a los partidos políticos más tradicionales, entre ellos, los herederos del Partido Comunista, de la Democracia Cristiana y de la izquierda revolucionaria.
Al analizar la oposición al primer ministro también se torna necesario prestar atención a los núcleos de conflicto social que, en la vida italiana, generaron su debilidad y, al mismo tiempo, la perdurabilidad del poder de Berlusconi, e identificar los recursos políticos, culturales e intelectuales que pueden conducir al tipo de sociedad en que Italia necesita convertirse en la era pos Berlusconi. El impacto de los medios posmodernos que Berlusconi ha comprendido intuitivamente pero que, hasta ahora, ha sido un misterio para aquellos dirigentes todavía apegados a la era y las prácticas de la política de masas es otra área clave de investigación. Profundizar ese análisis permitiría ampliar la comprensión de la política y también de la oposición, porque junto a un paisaje oficial estéril, Italia cuenta con una larga tradición de movimientos originados en la sociedad civil, y autores satíricos, bloggers, actores y directores cinematográficos -entre sus figuras actuales más prominentes- que a veces aparecen como la única oposición a una clase política en decadencia.
Desde un punto de vista más amplio, se puede argumentar que la rica historia política de Italia, sus fuertes tradiciones artesanales y artísticas, sus identidades regionales, la importancia de las pequeñas empresas familiares, y de sus muchas innovaciones tecnológicas exitosas, hacen pensar que merece algo mejor que su actual elenco de dirigentes políticos. Pero la conclusión es que una alternativa seria a Berlusconi no puede surgir por generación espontánea sino que sólo puede construirse si incluye esos aspectos realmente positivos de la cultura italiana y los hace parte de su propia “causa”.

EN BUSCA DE RESPUESTAS
Antes del seminario de Birmingham se le pidió a alrededor de cien expertos ingleses e italianos especializados en la política italiana que sugirieran preguntas que se les pudiera plantear a la oposición. El análisis que se hizo durante el encuentro las recortó hasta llegar a diez. Son preguntas que, en conjunto, invitan a formular un compromiso serio con lo que debería ser una Italia “más allá de Berlusconi”, y a proponer la manera de llegar a ella.
Éstas son las diez preguntas que, en nuestra opinión, debería responder la oposición italiana:
1. ¿Qué valores políticos defienden ustedes, aparte del antiberlusconismo?
2. ¿Por qué la centroizquierda no aprobó leyes que regularan los conflictos de intereses cuando estuvo en el poder?
3. ¿Cuál es la visión alternativa de Italia que ustedes proponen y qué idea de la justicia social implica?
4. ¿Cuál es su punto de vista acerca de la globalización y cuál creen ustedes que es el papel que Italia debería desempeñar en ella?
5. ¿Cómo fomentarían la meritocracia y ampliarían las perspectivas de los jóvenes, teniendo presente la carta de Pier Luigi Celli (ex director de la RAI) en la que le aconsejaba a su hijo que emigrara?
6. ¿Introducirán ustedes una serie de reformas en el sistema político en lo referente al patrimonio de los políticos, la inmunidad legal y los gastos de los partidos políticos?
7. ¿Es posible investir de sentido a una oposición oficial sin la existencia de un gabinete en las sombras?
8. ¿Por qué no hay interés en servirse de los nuevos medios de comunicación, o capacidad para aprovecharlos?
9. Si dispusieran de mil millones de euros de recursos extra, ¿cómo los usarían?
10. ¿Tienen ustedes una figura del tipo “Obama” que, por su carisma y popularidad, pueda enfrentarse a Berlusconi y, al mismo tiempo, sea capaz de crear una visión alternativa que el electorado esté dispuesto a apoyar?
Estas diez preguntas ya han sido publicadas por cuatro diarios nacionales en Italia y merecieron una respuesta de Enrico Letta, el vicejefe del Partido Democrático. Esperamos que a ella le sigan otras, que contribuyan al vital debate acerca del futuro de Italia. 

* Especialista en sondeos de opinión. Copyright Open Democracy y Debate

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