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| “No somos un rincón olvidado del mundo” |
| Por Carolina Keve Héctor Timerman, embajador argentino en Estados Unidos, analiza la relación bilateral y defiende la imagen argentina en el exterior
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La visita de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se convirtió en el hito más significativo de la relación con Washington en estos últimos meses. Aunque algunas lecturas, apoyadas en la dura respuesta que dio Gran Bretaña a la posibilidad de una intervención de Estados Unidos en el conflicto por Malvinas, otorgaron poca trascendencia al encuentro, tanto la propia foto como los comentarios sobrevinientes sirvieron para refrescar el diálogo y abrir nuevas expectativas. En estos momentos, el canje de la deuda externa está en los primeros puestos de la agenda pública argentina y pesa en la elección de los pasos a dar en las relaciones internacionales. En este sentido, Héctor Timerman, embajador ante Estados Unidos, relativiza la reacción de algunos acreedores externos y defiende la imagen de la que goza el país en el exterior. En su opinión, las respuestas dadas por la Secretaria de Estado norteamericana tras la reunión confirman que el diálogo con Estados Unidos atraviesa por uno de sus mejores momentos.
¿Qué evaluación hace de la reunión que mantuvo Cristina Fernández con Hillary Clinton y de la respuesta dada por Estados Unidos? Obviamente, tener una reunión del más alto nivel con las autoridades de Estados Unidos siempre es importante. La Secretaria de Estado juega un rol decisivo en la política norteamericana, pero no sólo por su lugar dentro del gobierno. Hillary Clinton tiene un peso político propio, cuenta con un caudal que ha construido a lo largo de muchísimos años, y sus opiniones, gestos y acciones son muy tenidos en cuenta, no sólo a nivel de Estado y en el mundo, sino también por la propia dirigencia política americana. Creo que esta reunión nos ha dado la oportunidad de tratar una serie de temas relevantes, dejando las relaciones entre ambos países en el buen camino, que estaban, pero a un paso más acelerado. ¿Se habló de los términos y condiciones en los que se hará efectiva la mediación de Washington? Si se toma en cuenta la respuesta de Londres, la perspectiva no es muy optimista. Acá hay un problema semántico de lo que quiere decir una mediación. La Argentina no pide una mediación en el sentido de que se nombre un interlocutor de ambas partes para llegar a un acuerdo. Lo que se plantea es que, como amigo que es Estados Unidos del Reino Unido y de la Argentina, transmita al gobierno de Gordon Brown la importancia de que cumpla con la disposición de las Naciones Unidas que ordena, a ambos países, negociar de buena fe la resolución del problema de Malvinas. La Argentina no le está pidiendo a Washington que se vuelva juez o que se siente a la mesa de negociaciones. Es decir, les pedimos ese gesto tomando en cuenta la situación estratégica de Estados Unidos, dado que es un mensajero de influencia decisiva, pero también con un argumento legítimo que es el fundamento que planteó la Presidenta. Porque, cada vez que los países poderosos ignoran la obligatoriedad de cumplir las resoluciones, las Naciones Unidas se ven debilitadas. No se puede pedir a los países más pequeños que cumplan con lo que los países grandes no cumplen. Para apelar a este juego semántico que menciona, algunos periodistas consideraron tibia la respuesta de Estados Unidos en la medida en que no promete una gestión ante Londres. La Secretaria de Estado se comprometió a hablar con Gordon Brown sobre el tema. ¿Qué hago? ¿Le creo a Hillary Clinton o le creo al diario Clarín? No obstante, repito, no es la intención de la Argentina que Estados Unidos se vuelva un interlocutor en este asunto ni mucho menos. ¿Se puede hablar de una recomposición en la relación bilateral con el gobierno de Barack Obama? No creo que haya nada que recomponer, dado que las relaciones están muy bien. Los argentinos nos pasamos recomponiendo, sin antes observar que no hay nada roto. Sin embargo, se registró un pico de tensión cuando el Secretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, habló de inseguridad jurídica. Creo que, lamentablemente, Valenzuela aprendió el rol que juega la prensa en la Argentina. Es increíble: su apreciación acerca de que había escuchado el comentario sobre la inseguridad jurídica tuvo muchísimo más impacto que las declaraciones que hizo Hillary elogiando la manera en que la Argentina está manejando la deuda. Los dichos de Cristina acerca de que Obama no estaba cumpliendo con las expectativas, ¿no generaron ruido en Washington? No fue la visión de Estados Unidos. Ésa es la lectura de algunos argentinos, que siempre ven en todo un problema nuevo para el Gobierno. La visión de Estados Unidos fue que tal era la opinión de la Presidenta, y que si bien no la comparten, sí la respetan. El comentario fue a raíz de un tema puntual de Honduras, y Estados Unidos consideró que no eran declaraciones ni ofensivas ni fuera de lugar. Una vez más, las expectativas de fracaso que siempre se anuncian aquí, no se cumplieron. ¿Cuál es la percepción que se tiene en Estados Unidos respecto del gobierno de Cristina Kirchner? Es compleja. Por un lado, Clinton fue muy efusiva en su elogio al manejo de la economía y a la política de desendeudamiento, así como también al liderazgo que mantiene la Argentina en temas regionales. El país siempre ha mantenido una política a favor de la paz y una postura clara con respecto al desarme nuclear. Llevamos a cabo acciones en Haití y Chipre, con lo cual nuestra imagen internacional es muy positiva. Lo que ven con preocupación es cómo hay una oposición que se opone a todo, diría hasta salvaje, aunque no usen ese término. No obstante, estos temas domésticos no son cosas que preocupen a Estados Unidos. Estados Unidos necesita coordinar posiciones en temas más globales y regionales, y allí la Argentina mantiene protagonismo. ¿Cree que la gira de Hillary Clinton es un intento por recomponer la confianza y asumir una política más activa en la región, o es muy apresurado hacer este tipo de lecturas? Creo que, con esta visita, Hillary está exhibiendo un gesto importante en un momento en el que Estados Unidos está atravesando por una serie de situaciones muy complicadas, como la crisis en Medio Oriente, el problema de la seguridad nuclear y la crisis económica. En este contexto, con tantos temas internos en el frente, sin embargo Hillary decidió demostrar que no se olvidan de América Latina, que quieren tener presencia aquí y mantener el diálogo con los líderes de la región. Me parece significante que haya querido despedirse de Michelle Bachelet, en Chile, así como también que haya estado en la asunción del nuevo presidente de Uruguay. Son gestos que demuestran que no somos un rincón olvidado del mundo. La fuerte reacción del Grupo Río ante el conflicto por Malvinas, ¿pudo haber influido? En términos simbólicos, fue muy significativa. Sin lugar a dudas, creo que sirvió para, de alguna manera, modelar la reacción tan positiva que tuvo Clinton. No hay que olvidar que, además de los países de América Latina, en el pronunciamiento se unieron los países del Caribe, con una relación tradicionalmente muy fuerte con el Reino Unido. Si tomamos en cuenta las declaraciones que hizo Hillary tras el encuentro con la Presidenta acerca de la política económica del Gobierno, ¿es posible una intervención del gobierno norteamericano en el canje de la deuda? No hace falta. La Argentina está esperando que, en estos días, las autoridades bursátiles de Estados Unidos nos autoricen la emisión de nueva deuda. Después será una negociación entre el Estado argentino y los particulares, en lo cual el gobierno norteamericano no tiene ninguna intervención. Sin embargo, dada la reacción de los acreedores tras los anuncios de esta semana, sería positivo en términos políticos. No hace falta, porque hay una vocación política de resolver el default y hay una intención de un gran porcentaje de los acreedores de participar en esa negociación. No es un tema político. Es un tema económico que vamos a resolver este año. Algunos bonistas norteamericanos están hablando de retomar la vía judicial. ¿Este contexto no afecta el flujo de capitales extranjeros? No, porque así como los gobiernos, los capitales extranjeros no basan su accionar en lo que se lee en los diarios. Ellos tienen sus propias fuentes de información. ¿Cómo evalúa el posicionamiento internacional del país en el marco de los últimos acontecimientos? Hay diversos factores para analizarlo, como el hecho de pertenecer al G-20 o el respaldo regional que se consiguió con el tema de Malvinas. Obviamente, no nos olvidamos de que hay que salir del default; una vez que se consiga eso, solucionaremos el último tema que nos puede generar alguna traba. Más allá de lo positiva que fue la cumbre del Grupo Río, algunas cuestiones como el resultado de las últimas elecciones en Chile abren un paréntesis de duda sobre el panorama regional. ¿Cómo evalúa este escenario? Lo más importante es que es una región en donde se ha consolidado la democracia. Si alguien tenía dudas con respecto al Mercosur, “Pepe” Mujica se encargó de aclararlas cuando dijo que vamos a ser miembros hasta que la muerte nos separe. Hoy en día tenemos una alianza estratégica con Brasil muy fuerte, Bolivia sigue profundizando un proceso de democratización social y estoy seguro de que con Sebastián Piñera seguirá la alianza económica con Chile. El continente avanza en términos de unidad, y cada vez es mayor la importancia que se da a la defensa de la democracia y de los derechos humanos. Todo lo contrario, creo que es difícil que alguien encuentre una época más interesante que la que estamos viviendo nosotros ahora. Lo único que me parece que tenemos que cambiar es la forma de ver la realidad que tenemos los argentinos. Es hora de que empecemos a opinar mejor de nosotros que lo que opinan los de afuera.
“Morales Solá es un golpista”
Usted critica fuertemente el papel que hoy desempeñan muchos medios. ¿Qué impacto ejerce la prensa en la coyuntura internacional? Creo que, ante todo, los medios nos perjudican dentro del país. Creo que hay un periodismo que se dedica a la defensa de los intereses corporativos y se olvida de que la función de un medio es la de informar. Lamentablemente, los diarios argentinos dejaron de informar para transformarse en voceros de sus dueños. Cuando eso ocurre es lo peor. Prefiero un medio que tiene una ideología que uno no comparte antes que uno cuyo único interés es el balance bancario. Si no, fíjese en los editoriales del diario La Nación. ¿A qué se refiere? Todos los días hay ejemplos de lo que le digo. Pero tomemos la nota del domingo 28, en la cual Joaquín Morales Solá dice que hay una República sin Congreso y que el poder está vacante. Repite exactamente las frases que se usaban en el 76 para justificar el golpe militar. Hoy, pasaron muchas cosas y pensar eso es injustificable. En ese entonces, decían que había un vacío de poder. Morales Solá habla de un poder vacante. La única diferencia es que él es un golpista en un país donde ya no hay golpismo. Aunque, ojo, no hay que dejar de reconocer que es el mensajero de un golpismo abierto. Obviamente, eso no va a ocurrir, pero preocupa que un diario como La Nación insista con estas ideas. Pero, como bien dice, expresa la posición de un sector. Sí, pero una cosa es estar en contra de la política de gobierno, como se plantea en muchas notas todos los días en algunos diarios, y otra muy distinta es llamar a un golpe de Estado. Porque decir que el poder está vacante es llamar a alguien a que llene ese vacío. Gracias a Dios, hoy los militares no son golpistas y sólo queda Joaquín Morales Solá. Algunos prefieren hablar de una pérdida del capital político por parte del Gobierno. Eso no tiene nada que ver. En muchos países los políticos pierden su capital y eso no significa que haya vacío de poder. Si hay menos capital político, perderemos las próximas elecciones. Igualmente, hasta ahora no está demostrado. E incluso, aun habiendo perdido capital político, la democracia es eso. Hoy ya no se puede tolerar que alguien, en una democracia, hable de un poder vacante. |
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| Comentarios (1) |
| Maria |
A Morales Solá es muy dificil separarse de su pasado al lado de Buzzi, Grondona pidiendo disculpas, pero el gorila lo lleva adentro por esta causa tienen siempre como invitadas a la Carrio, o La Chiche, Biolcatti la primera consiguió ser secretaria de un juzgado en el Chaco de manos del Brigadier General Serrano, interventor de esa provincia, y la otro por sus contactos tanto con Seineldin, como Patti, el tercero ya sabemos, hace 2 años que quieren sofocar al gobierno pero no lo van a lograr. |
| 06/03 00:41 |
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