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| CARTA DEL EDITOR |
| ¿Dónde vive el poder? |
| Por Marcelo Capurro Los medios, Rede Globo, El País y los sofocones |
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Desde hace tiempo, la sociedad argentina vive en medio de debates de todo tipo acerca de un presunto acoso del poder sobre los medios de comunicación. Tratemos de definir los extremos de la situación antagónica. O, ya que estamos, agónica, de amigos y adversarios -que no enemigos-, en homenaje a la cientista política Chantal Mouffe, uno de los buenos reportajes que incluye esta edición. ¿Quién es el poder? ¿Dónde está? ¿Dónde vive el poder? Desde la óptica de los opositores al Gobierno (el Grupo A y todos los que desearían ver a los Kirchner en su casa), el poder es el kirchnerismo. Y vive en la Casa Rosada, en Olivos o en El Calafate. Da lo mismo. Para buena parte de ese sector de la sociedad argentina, el mundo K es hegemónico, autoritario, pichón de chavista, con indisimulables pretensiones de perpetuarse en el poder. No suele calificárselo de bonapartista por dos motivos: el primero, porque muchos no saben bien qué quiere decir; el segundo, porque ven con mucha mayor simpatía la distante figura de Napoleón que la tan cercana de Kirchner. ¿Qué son los famosos medios? Según el punto de vista de los opositores definidos con anterioridad, en la enunciación los medios está incluido todo el espectro del periodismo argentino. Diarios, revistas, televisoras, radios, sitios de Internet son, para esos adversarios del Gobierno, la presa tras la cual trata de abalanzarse sin piedad el kirchnerismo. Son, todos, víctimas potenciales de las presiones editoriales, del control del espacio radioeléctrico, del racionamiento del papel, de los castigos impositivos. Aunque es verdad que hay cierta exageración en el lenguaje usado hasta aquí, parece evidente que ninguna persona, con su sentido común bien ajustado, puede creer que todo eso es una fotografía de la realidad. Un repaso breve. El poder económico en todas sus variantes, ¿reside en el gobierno kirchnerista? La contundencia dineraria del agro, la fuerza de la industria, el manejo de los servicios y del comercio, el poderío económico de algunos medios, la omnipresencia del mundo financiero, ¿son controlados desde Olivos? El poder de la Iglesia Católica, ¿se maneja a voluntad desde la Casa Rosada? La propia capacidad de los partidos políticos para obstaculizar la aplicación de ciertas medidas del Gobierno, ¿son heridas que éste se autoinflige? Y, ¿los medios? ¿Qué son, con mayor precisión, los medios? Es un sector afortunadamente muy vasto en la Argentina. Y no todos pertenecen a multimedios. Y hay multimedios que, aunque más pequeños, no pertenecen al Grupo Clarín, un multimedio comme il faut. ¿Tienen poder los medios? ¿Que si tienen? Si no lo tuvieran, ¿cree usted que estaríamos respirando este sofocante calor mediático al que nos somete todos los días y sin anestesia, a las protestas libertarias de un grupo de periodistas cuya costumbre, en otros tiempos, no fue la de ocuparse de las libertades públicas? ¿O que viviríamos angustiados por la repetición hasta el agotamiento de crímenes y accidentes, imputados directa o indirectamente, a la incuria del régimen imperante? Respiremos. Está claro que hay de todo. Por ejemplo, hay medios opositores al Gobierno, tanto en la Capital como en las provincias, que no vician el ambiente con campañas destructivas interminables. Se oponen, critican, a veces condenan duramente, pero respetan la existencia del adversario sin mentir y sin difamar. Como se sabe, todo lo que aquí ocurre no es una novedad. Una vez más, no somos originales. Aquí cerca, la gigantesca Rede Globo, en Brasil, hace más de tres meses que no difunde la voz del presidente Lula. Sólo su imagen. ¿Por qué? No ha sido explicado, pero no se necesita mucha perspicacia como para asociar esto al deseo de que, ante un triunfo que parece inevitable de Dilma Rouseff, la candidata oficialista, ese multimedios no quiera abonar una victoria arrasadora. Y, en España, no hace mucho, el propio matutino El País mantuvo durante meses una disputa con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, más fundamentada en la pugna por la televisión paga que en altos intereses políticos. Es que en todas partes pasan cosas. El gran desafío para cada miembro de la sociedad, para la gente, como se dice, es tratar de separar la paja del trigo. Tener claro que el poder no está en el Gobierno. Que el kirchnerismo viene peleando desde 2003 por tener una parte de ese poder, por recortar una porción que le permita cumplir con sus objetivos de reforma. En tren de definir, y con los riesgos que eso implica, el poder está mucho más en los medios que en la Casa Rosada. No tanto por lo que son sino por aquéllos a quienes, en algunos casos, representan. No nos engañemos. Los medios no son víctimas de nadie. Y, menos todavía, del Gobierno. Hay adversarios -el Gobierno y un grupo de medios- que se disputan un poder que está en muchas partes pero que, téngalo usted por seguro, no vive en ninguna de las sedes que frecuenta el matrimonio Kirchner.
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| Comentarios (3) |
| Maria Cristina |
Justo es lo que mas admiro de esta polìtica yo no vote ningùn poder que establezca que reglas seguir, votè un gobierno que presentò un proyecto que me gusta y decidì seguir. Y se le palntò fuerte a esos poderes, y creo que todos los que apoyamos a nuestra presidenta y su proyecto, lo hacemos por su valentìa en enfrentarlos. |
| 10/09 03:50 |
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| Juan Carlos de Tucuman |
Muy bueno su analisis y posición Sr. Capurro. De vez en cuando leer o escuchar a alguien que sabe diferenciar entre gobierno y poder, la verdad que alivia. Se leen tantos borricos. |
| 07/09 20:08 |
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| JONACITO |
LA FALSEDAD CON LA QUE QUIEREN DESPOTRICAR CONTRA EL GOBIERNO , ESL LA LLAVE QUE ABRE TODAS LAS PUERTAS DE LOS INTERESES QUE SE ESCONDEN , DESTRAS DE LA OPOSICION , SOLO UN NECIO ,NO LO RECONOCERIA Y ACLARO QUE EN NUESTRO PAIS ,HAY VARIOS. |
| 04/09 13:20 |
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